Para dar una mirada minuciosa al pasado que enmarca la historia de mi familia, basta con ojear algunos objetos que han sido conservados con el pasar de los años, algunos detalles que han descrito el arte de mis abuelos y bisabuelos, que empieza con aquellas manos creativas de mi abuela que con esmero y paciencia fue tejiendo en aquellas tardes en la finca familiar de San José, al humo de cigarrillo Piel roja cuando repasaba y le enseñaba a mi mamá las letras de una cartilla de lectura para lograr diferenciar la letra D de la B.

Así se tejía aquellas carpetas blancas y otros en colores como arco iris, listones de colchas en hilo “calabrez” y que adornaban el espaldar de los muebles de los años 50 y la mesa de centro que hoy en día adorna mi sala de estar. Otro objeto valioso que pertenecía a mi abuela es el cuadro del Sagrado Corazón de Jesús que fue un obsequio ofrecido por mi tía en los años sesenta,  anteriormente ella pegaba los billetes al espaldar ahorrando para los regalos de navidad y en la actualidad reposa en la habitación de mis padres.

Estas historias siempre han sido narradas por mi madre y mis tíos, donde los mayores protagonistas son aquellos objetos que plasman y enmarcan lo que fue una época que no volverá, donde prevalece los recuerdos que no tienen valor material y que sin embargo poseen un valor grandísimo lleno de recuerdos y nostalgia.

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