Ester Julia Ramírez Bravo llega a Quinchía en 1945, desplazada de Aranzazu (Antioquia) con sus 10 hijos; una mujer viuda y luchadora que tras las circunstancias de la vida y en medio de la guerra y los desplazamientos forzosos pudo levantar a su familia. Era llamada "la abuela negra" por ser afrocolombiana.

Sus nietos la nombraban así; ya que para ellos eran muy memorables  los mestizajes de la época entre indígenas y mestizos, hoy quien nos recuerda lo valiente que fue ella es su nieto Carlos Enrique Hincapie Ladino

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