Antes de que llegaran los avances tecnológicos en el campo de las comunicaciones, la única manera que tenía el pueblo de enterarse de los acontecimientos diarios o hacer saber sus anuncios a toda la comunidad era con un pregonero que iba por las calles montado en una bicicleta o un caballo contando a gritos las razones que le encomendaban sobre la actividad cultural que estaba pronto a suceder o las próximas acciones que adelantaría la iglesia, solo por dar un ejemplo. En Marsella se puede encontrar un vivo ejemplo de esta tradición cultural; el señor Jaime Perea va por las calles con una “corneta conectada a la batería del carro”, un megáfono muy potente que amplifica el sonido de su voz, entonces los gritos no son necesarios,  ni el cansancio de las largas  caminadas, pero la jocosidad del lenguaje usado para pregonar sigue igual de vigente al de años atrás. Una palabrería popular con la que se encanta a las personas para que atiendan los anuncios que pasan contando en la camioneta del pregonero. Don Jaime por ejemplo les avisa a los señores de la casa que deben pagar el servicio eléctrico para que no sea cortado, y se le escucha decir: “oiga, mire, ponga cuidado sino quiere que se lo mochen… el servicio de energía si usted no paga antes de que se venza”, algunos dicen que eso no debería existir, aun así,  muchos otros se sienten felices de que un juglar aun llene sus calles de pregones ocurrentes apuntados en un viejo cuaderno.

Un comentario en “EL PREGONERO”

  1. Dora Gesama dice:

    Que maravillosos es recordar estas reliquias como diría mi padre, que tiempos tan lindos donde lo único que importaba era subsistir y compartir en familia, esta historia quedara por siempre en nuestros corazones, ya que de nuestros antepasados recibimos las mejores enseñanzas, de lucha, unión, trabajo, dedicación y lo mas importante AMOR POR LA FAMILIA!

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