LUGAR: Marsella, Risaralda.

  Don Gilberto está en la plaza de mercado desde el día que empezó a funcionar “esta es como mi casa, yo prendo la luz, abro y cierro las puertas”, cuenta con un afecto muy especial por su espacio de trabajo, un puesto ubicado en una de las esquinas del laberinto que es la plaza. En su negocio vende ramas de todas las clases y algunos remedios ya preparados para males como el “de ojo” en los niños o el “descuajarse”.  El “yerbatero” como dicen por acá, es un amplio conocedor de los secretos de salud de las abuelas o del médico José Celestino Mutis, de quien aprendió muchos de sus saberes a través de los libros que ha leído. Cada palabra que dice este custodio del saber tradicional, evidencia un amplio conocimiento sobre las propiedades curativas de las plantas y nos hacen entender porque las personas que no pueden acudir a un médico titulado en una universidad acuden a él antes y ahora, buscando una planta que pueda ayudar en la cura para sus males. “Yo solo mando cosas para el bien” dice Gilberto mientras nos explica las utilidades de sus plantas y nos muestra la mezcla que hace con “Yagé, Cusanguillo, Coquindo” y “otras cosas que no nos puede contar”, con las que conjura los corales para proteger a los bebes del mal de ojo. Caminar por los pasillos de la plaza y sentir el olor de las ramas que vende, es conocer de primera mano uno de los elementos más típicos del Paisaje Cultural Cafetero.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *