El señor José Julio Jaramillo vecino de la casa de mi abuela, quien termino siendo mi tío adoptivo  tenía 20 años cuando su madre murió;  el quedo solo y en la casa de mi abuela le abrieron las puertas para que el tuviera una nueva familia y no se perdiera en el infierno de la soledad. Con su nueva familia y nueva posada él decide vender su casa y vivir en casa de la abuela;  llevó sus pertenencias y adecuaron una habitación para él. Entre esas pertenencias se encontraba un viejo colchón,  era un colchón común de trapo y espuma; aunque este no es un colchón del común ha sido un gran compañero que ha trascendido 3 décadas y media con la familia Velásquez Giraldo , este colchón es confortable es un colchón con memoria, ya que en la mitad tiene un cómodo hueco donde se acomoda el cuerpo a descansar y posee una tela fresca ¿Sera porque en ocasiones se ha mojado?

Cuando José Julián no se encontraba en casa lo utilizaban para cambiar pañales y conoció alrededor de 25 colitas si no fueron más. Al pasar el tiempo José Julián partió dejando su viejo colchón al servicio de los visitantes de la casa de la abuela Leticia, este colchón ha sido muy útil en las noches,  sirve para soñar y descansar y en el día como sala de estar ya que la cama era muy alta y se prestaba para hacer visita. El viejo colchón del vecino soltero empezó a ser un gran viajero ya que varios tíos cuando adquirieron independencia lo utilizaban como cama, hasta que se acomodaban y compraban sus propias camas. La cama y el viejo colchón regresaba de nuevo a casa de la abuela Leticia. Por este viejo colchón han pasado alrededor de 40 familiares por lo que se le ha puesto sobrenombre:  el mudo de la noche, porque guarda más secretos, sueños y anhelos que ácaros y a pesar que ha sido el colchón que ha generado tantas alergias en la familia lo amamos como si estuviera nuevo.

El en las noches frías de cafés cuenta relatos de sus viajes a Sonsón Antioquia, Itagüí, Viterbo, Balboa y Belén. Con tantas historias que tiene que contar brinda nuevos despertares sin dolores y sueños que nos son sueños si no realidades, como un sueño que se hizo tangible el 10 de julio de 1996 cuando nació  mi prima Valentina quien fue concebida en este viejo colchón, y también a servido para enfermos como mi abuelo, lo utilizaron con un protector y su cama también era el baño, tomaba duchas de 30 y 40 minutos . Este ha sido un colchón que le ha dado confort a la familia Velásquez.

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