LUGAR: Marsella, Risaralda.

  Hablar de la señora Julialba Gutiérrez es hablar de toda una tradición en el municipio de Marsella, en ella desde muy chica se despertó una pasión por los tejidos y los bordados, una pasión que ha transmitido de generación en generación, a otras mujeres del pueblo que en tardes de café o chocolate se encuentran aún contar historias y hacer costuras. La historia de doña Julialba es muy especial, después de terminar su “baúl de la esperanza” una serie de bordados y tejidos construidos desde la infancia con la esperanza de usarlos en su vida matrimonial,  ha dedicado  buena parte de su tiempo libre a compartir con otras mujeres sus saberes. Desde muy joven ella reúne un grupo de mujeres a las que comparte sus secretos en relación a los hilos, la culinaria, la administración de una casa y muchos otros asuntos de la vida en los que solo se puede aconsejar cuando se ha vivido. Todo esto es una experiencia de educación popular  que se da en medio de la conversación de la clase, eso sí, antes del rosario que se debe hacer sin hablar de otras coas para que todo vaya bien en la vida. Ella adjudica a su entrega por la comunidad el hecho de mantenerse vital y activa en sus labores “dios me ha dado salud para continuar con este trabajo”. Sus puntadas cuentan historias de un pasado reciente que conservan los pilares de una cultura fundadora del pueblo.

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