Fotografía por: Sebastián Ramírez

Fotografía por: Sebastián Ramírez 

Banco de la memoria - Una alternativa para la resignificación y gestión de la cultura cafetera en el PCC

Una de las facultades de las acciones de memoria es retener los referentes de una cultura reconociendo que cambia y es dinámica. Dichas acciones son testimonio  de la evolución de la vida de un grupo y de la riqueza de sus variaciones y manifestaciones.

Pueden constituirse en estrategias para comprenderse, para revisar y reactualizar los elementos culturales que han quedado en la memoria colectiva y dar cuenta de aquellos que emergen de las fusiones y mezclas, de la relación entre lo tradicional y lo moderno.

De esta manera, los relatos memoria pueden ser testigo del devenir de un grupo, de la increíble capacidad de adaptación y creatividad humana para hallar nuevos códigos culturales vinculados a su vida práctica. También contribuyen a salvaguardar el patrimonio que los colectivos consideren preciso para representar su identidad individual y colectiva.

Javier Marcos Arévalo (2004) considera que para proteger el patrimonio, existen dos planteamientos complementarios: uno, convertir en formas tangibles su naturaleza intangible a fin de transmitirlo a las generaciones venideras mediante soportes (informáticos, sonoros, visuales, escritos, iconográficos...); y dos, mantener vivo el patrimonio en sus contextos originales (las culturas locales).

Para ello es imprescindible la gestión de recursos que protejan los marcos de identidad de una cultura, pues no deben depender de la transmisión oral y no es suficiente con que queden documentados en tesis que son resultado de investigación académica, es necesario crear mecanismos creativos para vincular a las personas con su pasado y garantizar el acceso.

De modo que registrar los testimonios de la vida de un grupo con los dispositivos que las tecnologías proporcionan, permite conectar el pasado con los códigos y referentes de las nuevas generaciones.

Así, la plataforma digital Banco de la Memoria −alojada en este portal webse concibió como una estrategia para visibilizar a los actores participantes como constructores de historia, y para convertirla en una tribuna de difusión de la memoria de la cultura cafetera que está en proceso de cambio y deterioro.

En este sentido, el Banco busca hacer de público conocimiento los imaginarios que los individuos han incorporado en un contexto cultural específico, para ayudarlos a comprenderse, a mirarse en una perspectiva de largo plazo, pues registra el pasado y lo dibuja en el presente sin que medien acciones institucionales.

El banco se concibe como una plataforma de construcción social de la historia y una herramienta de gestión participativa del conocimiento sobre la cultura cafetera.

La tarea del Banco se soporta en el trabajo colaborativo mediante el aporte de material documental, gráfico, sonoro, audiovisual y en las historias detrás de ellos. Se trata de narrar hechos populares que han sido significativos para las familias y los pueblos.

No es la historia oficial sino aquella contada por los sujetos, quienes a partir de su propia historia de vida y las historias que los otros tejen a su alrededor, establecen una experiencia como parte de un grupo.

Es un banco porque compila, guarda y comparte, pero también porque recrea el escenario tradicional de transmisión del conocimiento popular: el banco o la silla; ésa en la que los abuelos se sentaban a relatar anécdotas. Así, el Banco de la Memoria está organizado de tal modo que cualquier persona con conocimientos básicos en sistemas pueda acceder a él y ser tanto constructor de memoria como espectador.

La página se crea sobre la idea del custodio de memoria, quien es el personaje tenedor de objetos, imágenes, recuerdos, audios y en general, cualquier elemento que se constituya en dispositivo de memoria; es decir, un agente que activa un discurso sobre un suceso que ha quedado en la memoria de un colectivo o de una persona y está dispuesto a compartir en nuestro portal de Internet.

La página se construye sobre la idea del custodio de memoria, quien es el personaje tenedor de objetos, imágenes, recuerdos, audios y en general cualquier elemento que se constituya en dispositivo de memoria, es decir un agente que activa un discurso sobre un suceso que ha quedado en la memoria de un grupo o de una persona y está dispuesto a compartir en la página.

Un custodio se registra en la página y activa su perfil desde el cual puede ser productor de contenidos (Aprende cómo ser un custodio)Contenidos que filtra el administrador en una especie de curaduría de textos e imágenes.

Cuando un custodio publica, se utilizan diversas redes sociales para promover la participación de otras personas a través de las opciones: comentarios, me gusta, compartir o mediante la ampliación de la historia que el custodio subió, esto es, sirve como foro en el que se construye conocimiento, historia y memoria de manera colaborativa.

El Banco está conformado en principio por información que se recolectó entre los años 2012 y 2016 en ferias de la memoria −encuentros que se realizan en los municipios y en actividades de campo como visitas a informantes clave, entrevistas, exposiciones fotográficas, etc.−. Luego de publicar la información base de la página, se han celebrado actividades de difusión en diferentes municipios del Paisaje Cultural Cafetero, entre ellos: Marsella, Santuario, Apía, Belén de Umbría, Balboa, Dosquebradas, Santa Rosa de Cabal y Quimbaya.

El producto de las entrevistas, fotografías, cartillas, audios o textos está disponible para descarga o comentarios, además se publican de modo permanente los aportes de otras personas.

El portal está organizado en siete categorías de memoria: civismo y urbanidad, costumbres y rituales, personajes y sociedad, documentos, expresiones culturales y artísticas, objetos y reliquias, y hábitat y espacios.

Este sistema está pensado para difundir la cultura cafetera entre población urbana y rural, entre visitantes y entre aquellos que quieran acceder desde cualquier lugar del mundo a una experiencia virtual del paisaje cafetero, porque se entiende que es patrimonio de la humanidad. Garantizar estas condiciones de acceso es una forma novedosa de vincular lo tradicional y lo moderno, de acercar el patrimonio mundial a quienes no pueden visitarlo, entendiendo que a través de las nuevas tecnologías es posible.

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